viernes, 11 de marzo de 2016

Día 13-24 de Enero tarde, paseo y subida de vértigo



  Me había encontrado con mi hijo en la oficina de información y turismo donde habíamos quedado, quería preguntar algo sobre donde poder ver y tocar canguros y otros animales de la fauna australiana y estuvimos un rato en la misma, que estaba completamente llena y además tenía una tienda de objetos de recuerdo totalmente abarrotada.





   Lo dejé solo y lo espere fuera, pero el continuo toque de campanas de la catedral anglicana me estaba volviendo loco, por fin salió y me dijo de ir a comer a la marina del puerto, que estaba donde el río Yarra desemboca en la bahía de Port Philip.


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  Para ello cogimos uno de los tranvías clásicos de la línea 35, cuyo recorrido prácticamente abarca en su totalidad la zona tranviaria libre de pago, el recorrido en su parte final va bordeando los muelles con lo que se puede ver la rápida evolución que ha tenido esta parte de la ciudad.




  A pesar de la hora ni yo ni mi hijo teníamos todavía mucho apetito, y como en la zona había una importante zona comercial fuimos a ver si nos podíamos comprar algo, yo localicé una magnífica chaqueta a un muy buen precio, que seguramente hubiera significado que la antigua hubiera sido abandonada en Australia, pero lamentablemente no encontré mi talla.




  Después de dar unas vueltas nos dirigimos hasta los mismos muelles donde habíamos visto algunos restaurantes para comer, lo hicimos en una terraza exterior algo protegida y en la que siendo verano tenían encendidas las estufas eléctricas del techo, y es que Australia es especial hasta para el clima, en pleno verano en Melbourne tener en el mismo día una diferencia de mas de 20º entre máxima y mínima no es nada excepcional, no en vano a los pocos días de llegar me dijeron que Melbourne era una ciudad en la que se podían vivir las cuatro estaciones en un solo día.









   Después de comer al menos para mi razonablemente bien, mi hijo es muy tiquismiquis y lo pasaba realmente bastante mal, nos dirigimos con otro tranvía a la zona del Parlamento, un edificio regio y en cuyas escalinatas hay unas figuras de canguros que en algunos casos están como luchando, no se si como un ejemplo de lo que pasa en el interior del edificio entre los políticos.






  La ciudad de Melbourne tiene unos espacios ajardinados enormes y pasamos parte de la tarde visitando un par de ellos, el primero los jardines del tesoro "Treasury Gardens", una superficie en forma de trapecio irregular de unas 4 Ha y que daba continuidad, ya que solo estan separados por la Lansdowne St, a los jardines Fitzroy "Fitzroy Gardens", mucho mas grandes ya que tiene una suoerficie de unas 24 Ha, la vegetación arbórea es muy grande y está muy bien cuidada, solo en Melbourne hay unas 480 Ha de parques y jardines, indicar que hay que estar muy atento a las señalizaciones al entrar en uno de ellos, hay alguno que está protegido a nivel similar a un parque nacional, y el fumar o pasear perros implica unas multas de considerable cantidad.











  Lo que nos dejó alucinados fue el espectáculo musical que presenciamos durante unos minutos, al fondo del parque se oía musica y un grupo de gente cantando, en una gran explanada un millar o quizás mas personas evolucionaban al ritmo de la música y una animadora que les marcaba los pasos y el ritmo, y además lo hacían bastante bien , queden para la posteridad estos dos clips.


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 Después de admirar los jardines continuamos nuestro periplo acercándonos mucho al "Rod Laver Arena", donde esos día se celebraba el OPEN de Australia, al que quería acudir mi hijo, pero lamentablemente no encontró entradas, todo y eso una bonitas placas olímpicas, que y curiosamente recordaban a los patrocinadores y medallistas de los juegos de 1992 ¡¡ Los de Barcelona ¡¡, casualidad de la vida.







  Después de cruzar el Yarra Park de reducidas dimensiones nos dirigimos hacia la estación de Flinders Street donde curiosamente y cuando llegamos un tranvía decorado con un anuncio de Malasya parecía mas bién un Camaleón ya que la similitud de colores con los del edifico de la estación parecía que hubiera querido camuflarse.




  Cruzamos el río Yarra por el puente de Queensbridge ST, en el otro lado del mismo, la espectacular estructura del antiguo puente ferroviario que unía la estación con Sandridge (Hoy Port Melbourne) y que con la expansión de la ciudad quedó inutilizado, pero ha sobrevivido como puente peatonal.







  Estábamos cada vez más cerca del Eureka Skydeeck el edifico mas alto del hemisferio sur, con sus 297 m y 88 plantas, todo y que al menos y visto desde la calle no me daba esa sensación.





  Como queríamos entrar mas tarde para así subir al atardecer y ver la puesta de sol, decidimos cruzar por el casino de Melbourne, un enorme complejo que es tan grande como alguno de los casinos mas importantes de Las Vegas, en todo caso solo el hecho de observar el parking ya podía darnos una idea aproximada del glamour y el dinero que se movía en su interior.











  La zona donde se ubica el Eureka no la había visitado y todos o la mayoría de edificios son de construcción muy moderna y con bastante altura todos ellos, lo que me dejó más que alucinado es el tratamiento que se les ha dado a las antiguas edificaciones, cuya fachada ha sobrevivido y ha pasado a ser el pilar y fachada inferior de las nuevas, para mi toda una herejía y que me hizo recordar al alcalde Porcioles de Barcelona que en su momento permitió remontar las fincas del ensanche barcelones, me acorde de las leyes de Murphy, " Si algo se hace mal, todavía se puede hacer peor", está no se si existe, pero en todo caso visto lo que vi, la agregaremos al manual, ya que no era un caso aislado, ya que vimos antiguos edificios industriales cuyas vallas habían sobrevivido como muro del edificio nuevo.








  Después de adquirir las entradas y el suplemento para acceder a la jaula de vidrio llamada EDGE y que sobresale y quedas como suspendido al vacío, (yo que tenía, ya tengo que hablar en pasado, muchas reticencias a ir en avión y además un vértigo terrible, que todavía tengo, pero me estaba superando a mi mismo a toda velocidad), ya que el suelo es de cristal transparente, nos dispusimos a hacer la cola para subir al ascensor, cuando nos quisimos dar cuenta habíamos ascendido 88 plantas a una velocidad sideral.
  Desde luego una cosa era la percepción de la altura del edificio desde la calle, desde la azotea la visión era totalmente diferente, los objetos, las personas, coches, tranvías y trenes, ya que la vista sobre Flinders Street era sumamente espectacular, parecían estar a una distancia sideral, toda Melbourne se nos ofrecía sin poder esconder nada, ya que se podía dar la vuelta a la planta en su totalidad.







   El sol empezaba a desaparecer, por lo que aproveché antes de que fuera más tarde a fotografiar el inmenso e inacabable complejo de zona deportiva que se divisaba, al fondo y a la izquierda la mole de más tamaño y que destacaba sobre las demás,el Melbourne Cricket Ground en el que se estaba realizando un partido, en la parte delantera se distinguían las pistas de coloz azulado del Margaret Court Arena y a su derecha el Rod Laver Arena donde se jugaba el Open de tenis, en el centro un recinto con el techo desplegado casi rectangular, era el Hisense Arena, finalmente y en la parte derecha se distinguía el AAMI Park.








  El piso tenía un acceso al exterior donde había una pequeña terraza protegida por unas mallas, yo no pude soportarlo más que lo justo, el aire a esa altura era polar, mi hijo tenía la suerte de llevar una sudadera con capucha que le protegía mucho mas, y pudo aguantar un poco más.





  La noche había caído y la panorámica de la ciudad había cambiado, a mi particularmente la vista de la estación de ferrocarril me dejo extasiado.








   A los pocos minutos el avisador vibratorio que me dieron me  indicaba que nuestro turno al EDGE había llegado, en el pequeño cubículo solo cabían 8 personas, la vista era fabulosa y cuando mirabas al suelo desde el mismo te acoj....., lástima es que las fotos propias no estaban autorizadas, y nos tuvimos que conformar con las "Oficiales de pago", y es que la Pela es la Pela, seas Catalán, Australiano o del sunsuncorda.





  Todavía quedaba la bajada en el ascensor que por si sola era una atracción, y esta vez estuve al quite y filme el descenso.


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